La belleza no siempre llega con ruido.
A veces se posa en lo sencillo:
en la luz que entra por la ventana,
en la calma de una mesa de madera,
en el instante en que decides detenerte.
Lo extraordinario rara vez está lejos.
Vive escondido en lo cotidiano,
esperando que alguien lo mire con el corazón abierto.
Hoy, tal vez la vida no te pide más que esto:
mirar despacio
y descubrir que la belleza
ya estaba contigo.
— Alavitae
A veces el alma no grita.
Susurra.
Entre el silencio de una vela encendida,
el aroma suave de la tierra
y la quietud de un momento que se detiene.
Escuchar no es solo oír el mundo,
es permitir que lo profundo de nosotros
encuentre espacio para hablar.
Cuando guardas silencio,
algo dentro de ti comienza a responder.
Ese eco…
también eres tú.
— Alavitae


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